La relación entre Estados Unidos y China en el terreno de la inteligencia artificial se ha tornado distante, mientras México emerge como un nuevo jugador clave. Empresas de renombre como Nvidia, Amazon, Google y Microsoft están dirigiendo sus esfuerzos y recursos hacia México para la producción de chips de inteligencia artificial.
Foxconn, el gigante de la manufactura electrónica a nivel mundial, ha realizado una inversión de $690 millones en México durante los últimos cuatro años y ha comprado un terreno en Jalisco por $27 millones.
Las corporaciones norteamericanas están aprovechando las capacidades de Foxconn en México para cubrir sus demandas de servidores de IA, buscando así disminuir su dependencia de China.
México ha probado ser una apuesta lucrativa, con importaciones que han superado a las de China por primera vez en veinte años, de acuerdo con cifras de Foxconn.
No obstante, México también se enfrenta a retos significativos, incluyendo elevadas tasas de criminalidad y una competencia intensa por trabajadores especializados en la industria de tecnología avanzada.
Desde una visión más amplia, este viraje hacia México señala un cambio importante en la producción global de hardware de inteligencia artificial. De mantenerse esta tendencia, México podría establecerse como un epicentro de manufactura de alta tecnología, abriendo así nuevas posibilidades para el país.